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Google Car

Hablemos del Google Car: el coche automático de Google

Necesitas dinero rápido y no sabes cómo conseguirlo. Acudes a una empresa de empeño coches y te surgen las dudas: ¿cómo saber si se quedará obsoleto cuando te toque recuperarlo? Y es que ya es muy habitual encontrarse en periódicos, webs y blogs de todo tipo noticias sobre el coche automático, un Google Car revolucionario que ya circula por las calles californianas y, de hecho, lleva recorridos 2,7 millones de kilómetros. ¿Cuánto falta para que conducir sin conducir sea una realidad? Google apuesta fuerte por su invento y eso significa que es cuestión de tiempo que aparezca también por nuestras carreteras. Pero en vista de los resultados hasta la fecha, mucho me temo que aún deberás renovar tu coche alguna vez más.

 

Google Car: fiable sí, perfecto aún no

El objetivo del Google Car pasa por ser 100% fiable. Y todavía no lo es. La tecnología con que ha sido diseñado este coche que no necesita conductor al volante, aspira a no provocar ni un solo accidente, no poner en peligro la vida de ningún ser humano. Y hasta la fecha, en 2,7 millones de kilómetros recorridos se han registrado 11 choques. Una nimiedad, claro, en especial si tenemos en cuenta que la mayoría de esos impactos han sido menores. Pero por pequeño que sea, el número es mayor que cero y eso, Google no se lo puede permitir.

Y es que la tecnología, de momento, parece óptima para adelantarse al comportamiento de otros coches que se muevan por vía de inteligencia artificial. Pero el ser humano es imprevisible: uno de los accidentes se debió al error humano de un conductor que se saltó un semáforo en rojo.

¿Cómo adelantarse a semejantes acontecimientos? En esto trabaja ahora el gigante de Internet, cuyo Google Car funciona con una cámara de vídeo situada en el techo, sensores y localizadores laser tridimensionales, y GPS. Medidas excelentes para analizar y adaptarse al entorno, pero aún insuficientes para adivinar comportamientos humanos. Y en caso de accidente con un coche automático… ¿quién se llevaría las culpas? ¿El desarrollador del vehículo, el piloto automático? Pistas que me invitan a pensar que aún quedan un par de modelos de conducción clásica antes de llegar a cambiar un coche de tales características por uno con piloto automático.

Con todo, el futuro se antoja de lo más estimulante. Seguiré de cerca por este blog los progresos del Google Car.

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