Skip to main content
sellos de caucho

La historia detrás de mi hobby favorito: mis álbumes de fotos

Permitidme que me ponga renacentista: tengo un hobby (que considero francamente gratificante) en apariencia sencillo, pero con orígenes históricas y una gran evolución basada en continuas innovaciones.

Permitidme pues, que os hable de los sellos de caucho, que son pieza indispensable para esa afición mía de darle un toque personal a todos los álbumes de fotos de mis viajes. Me encanta la fotografía, por lo que ni imprimo, ni uso cámara digital (cuando se trata de fotos trabajadas). En vez de ello, revelo y archivo en álbumes, que luego retoco estampando detalles con caucho previamente personalizado.

Bien, vamos a ver de dónde sale esta tendencia, tan de moda últimamente entre quienes adoran hacer manualidades.

sellos de caucho

 

El empleo del lacre para sellar cartas

Pese a que se tiene constancia de su uso (como sellos cilíndricos) en la civilización mesopotámica y la egipcia, en el Viejo Continente todo empezó cuando, entre los siglos XVI y XVII, se recurrió al lacre para sellar cartas con contenido exclusivo para el destinatario de las mismas. Como seguramente hayáis visto en las películas históricas, las casas y grandes familias, pero en realidad más o menos todo el mundo, aprovechaba las gotas aún no solidificadas del lacre vertido sobre la carta, para estampar el escudo de su casa, o la firma.

Práctica que después pasó a emplearse también para la impresión de una firma oficial en documentos de diversa índole.

Hoy en día se ha evolucionado bastante, la dificultad y (relativo) peligro de verter el lacre sobre el papel han pasado a mejor vida y, si acaso, si se recurre a ellos es por motivos de mera estética.

sellos de caucho

 

La aparición de los sellos de caucho

Mientras se empleaban los sellos de lacre por todas partes, en 1736 el naturalista Charles Marie La Condamine hizo llegar desde uno de sus viajes una muestra de goma a París para su análisis. De ahí, se fue empleando la goma para varios usos, principalmente para la odontología. Pero no acaba de tenerse del todo clara la primera aparición del sello de goma. Hay quienes le otorgan ese premio a Witherell, en el año 1866, pero también hablan de la familia de odontólogos Woodruff, como resultado de una evolución del vulcanizador (un día os hablaré de ello también). Parece que lo más aceptado es lo que ocurrió en 1908, cuando James Orton Woodruff estampó por vez primera sellos en… un taburete.

Lo que está claro es que entre finales de ese siglo y principios del siguiente empezaron a proliferar industrias especializadas en la goma (Goodyear, por ejemplo), por lo que el empleo de sellos fue rápidamente difundido, y la tendencia fue inmediata, llegando a aparecer multitud de publicaciones al respecto a principios de siglo.

A partir de ahí, se fue perfeccionando la técnica de creación y el modelo de los mismos, al tiempo que los sellos de lacre quedaban relegados definitivamente al olvido. La comodidad e inmediatez de los resultados de su empleo, hizo que los sellos de caucho se emplearan en multitud de situaciones.

 

¿Y hoy?

En la actualidad la moda por los sellos de caucho no desaparece, al contrario: se trata de un juguete, que es a la vez una herramienta de trabajo, pero también un recurso para la decoración. Ya me veis, yo retoco con ellos mis recuerdos (que no son pocos), puesto que hay infinidad de posibilidades para hacerse con ellos y, además, personalizarlos. Máxime desde la aparición de impresoras 3D, capaces de realizar moldes con gran detalle de los motivos que uno quiera. Lo que yo hago, en verdad, no deja de ser una versión simplificada del scrapbooking, que es la manera elegante de decir “libro de recortes y manualidades”. Moda que causa furor y en la que los sellos de caucho tienen un claro protagonismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *