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Una visión general del cigarrillo electrónico

Estos cigarrillos siguen generando debates acalorados entre los científicos de todo el mundo en cuanto a su uso y clasificación. ¿Se pueden considerar un producto similar al tabaco? No tiene los mismos ingredientes y tampoco se produce la combustión en su uso, por lo que es complicado clasificarlos.

¿Podríamos decir que son un producto de consumo? No se puede considerar un producto de consumo ordinario, pero tampoco se puede decir que sean dispositivos médicos, ya que la eficacia que tienen a la hora de dejar de fumar no ha podido ser probada, la pregunta que nos queda es la siguiente ¿cómo podemos clasificar o regular entonces a este producto?

La Unión Europea han hecho caso de las recomendaciones de la OMS, estando regulados como una categoría propia que prohíbe su publicidad y la venta a menores. Este tipo de legislaciones responden a un producto del que es complicado dilucidar sus efectos si atendemos a la salud pública.

En la actualidad la gente joven no ve ya el tabaco como algo socialmente atractivo y se sienten más atraídos por un producto que se considera más sano y de sabor más apetecible. La duda que nace es si estos primeros usuarios se pasarían al tabaco en un futuro.

Existe una corriente que dice que los cigarrillos electrónicos podrían ser culpables de retrasar el intento de dejar de fumar en los fumadores que tienen una alta adicción al tabaco, algo de gran importancia para grupos de especial vulnerabilidad como los que tienen enfermedades mentales, pues de esta manera no cuentan con los consejos ni los tratamientos para la dependencia de la nicotina como el resto de la población.

Algo que se considera es si los cigarrillos electrónicos pueden sustituir al tabaco en los fumadores con gran adicción que quieren dejar el tabaco con terapias médicas, pero no lo logran. En este tipo de casos los cigarrillos electrónicos representan una manera de reducir el gran daño que el tabaco causa en la salud pública.

El debate continúa en todo el mundo y no se sabe con seguridad que lugar van a terminar ocupando los cigarrillos electrónicos finalmente. Para unos son una solución y para otros no son más que otra manera de seguir perjudicando nuestra salud.

Lo que sí ha quedado claro es que cada vez en todo el mundo hay más concienciación de que el tabaco es realmente malo y que hay que hacer algo, conclusiones que se saben desde hace muchísimos años, pero que no han tenido la debida respuesta por parte de las administraciones mundiales.

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